Para empezar se nos pidió llevar a clase algún juguete que aún conserváramos, ya sea por un valor afectivo o por alguna fascinación particular, que posea algún tipo de funcionamiento para ser investigado. En mi caso, elegí un juguete que me gustó mucho desde una navidad en donde mi papa me lo regalo. Creo que una de la razones principales por las cuales me gustó tanto, fue por que me parecía súper tecnológico, aunque quizás no lo era tanto. Su nombre es Mini Typhoon II hovercraft y fue fabricado por la empresa de juguetes TYCO. Se trata de un dispositivo a control remoto que se puede describir como una especie de lancha cuyo casco no es rígido, por el contrario, es una especie de caucho que al llenarse de aire forma algo similar a un colchón inflable que le da la capacidad de poder ser utilizado en tierra y en agua. El aire, además de inflar el caucho anteriormente mencionado, forma entre este y el suelo una capa delgada de aire que produce en el juguete algo similar a lo que sucede con el disco del tejo. La razón por la cual el juguete emplea este sistema es sencillamente para reducir el rozamiento con el suelo y así requerir menor fuerza para trasladarse. Por último, dentro de esta descripción general del dispositivo, cabe destacar contamos con un control remoto con comandos simples, permitiéndonos movernos hacia adelante, hacia atrás y hacia ambos lados.
domingo, 24 de agosto de 2008
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